A esta altura de mi vida puedo decir que decenas, sino centenas de hombres, conocen mi cuerpo desnudo. Muchos fueron novios, otros espectadores y uno de todos ellos fue un familiar. Lejano, sí, pero familiar. Ni siquiera le conocía, pero ahora no me interesa en absoluto. Ahí fue cuando empezó todo. Desde el día en el que me corrompió, decidí hacer de mi vida un show. De mi cuerpo un show. Tan resignada estaba a sonreír y a guardar mi privacidad, que no me importó comenzar a ganar dinero de esta forma. Al principio me sentía sucia por ver los rostros desalmados de quienes me observaban, pero luego comprendí que sucia ya estaba hacía años.
La música suena y las pocas prendas se van despidiendo de mi piel. Una por una, despacio, para que sean capaces concebir un deseo que nunca se cumplirá. A nadie le interesa mi elasticidad o baile, sólo mis curvas y mi ropa volando por los aires, dejando al descubierto a un cuerpo ya maltratado.
18-02-2011
ocultarte o no hacerlo entre mantos y telas para despues desnudarte no es mostrar las debilidades, al menos tanto como si uno desnudase su verdad.
ResponderSuprimirBuenos y soleados días por aquí abajo, en Andalucía. Como siempre un placer pasar por aquí... Gracias por compartir tus cosas con nosotros.
ResponderSuprimirSaludos y un abrazo.