04/10/2010

Contornos de pasión

Frío, eso sentía ella, el viento rozaba su piel, y el vello de sus brazos al descubierto se erizó repentinamente. Un roce calmó el temblor. De a poco, la calidez se extendió por todo su cuerpo.
Otras manos, las de él, recorrieron una piel perfumada, absorbiendo su frescura y devolviéndole calor. Una suerte de electricidad invadió su cuello y un suspiro se coló en su oído.
La seda caminó las curvas de aquellos amantes. El aroma del alcohol conoció una boca ajena.
Húmedas caricias proporcionaban sus labios, caricias que simulaban ser viento en el desierto, recorriendo dunas, subiendo y bajando. Una lluvia abandonaba esas dos fuentes, haciendo brillar a sus cuerpos desnudos.
Ella sacudía sus bellezas al recibir la ternura de esos roces tan deseados.
Él, como un bello pez, nadaba, hundiéndose en las cálidas aguas de un mar ya navegado.
Fuego en sus pieles, ardor en sus bocas, ojos cerrados y cantos de sirena.
La calma llegó al oleaje de sus curvas y el peso sobre se ella se desvaneció de a poco.
Sus ojos se cerraron y sus suspiros cesaron.
Y esa noche, sus hombros desnudos no sintieron ya más frío, sino calor, fuego y pasión.


24-08-10

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